martes, 4 de diciembre de 2018

Operación MK Ultra: el proyecto secreto de la CIA para dominar la mente humana

El proyecto secreto de la CIA

Por décadas el sueño de todo gobernante ha sido tener el dominio absoluto sobre sus subordinados. Ya sea para mejorar su calidad de vida, para obtener un beneficio personal o sencillamente para disfrutar de la embriagante sensación que brinda el poder absoluto, la búsqueda de control es una constante a lo largo de la historia de la humanidad.
Muchas herramientas se han utilizado, pero al final la humanidad ha probado ser, de un modo u otro, inmanejable. Incluso las teorías de la conspiración más radicales admiten la existencia de un grupo de iluminados que se mantienen en las sombras, esperando la oportunidad para contraatacar y destruir estos grandes poderes. Desde tiempos antiguos, grandes dinastías se han erigido y han colapsado, una tras otra, y si bien las nuevas tecnologías favorecen modelos más autoritarios (o permiten ejercer un control menos evidente), la humanidad parece seguir presentando al menos un pequeño viso de autonomía.
Esto, por supuesto, no agrada a los grandes poderes. Por ello en 1953 la CIA comenzó un proyecto de investigaciones secretas orientadas a doblegar la mente humana bajo cualquier circunstancia. Ambientado en el apocalíptico escenario de la guerra fría, este macabro proyecto comenzó a probar qué droga podría asegurar la lealtad de un individuo o, al menos, garantizar la veracidad de sus testimonios. El interés primario era garantizar la eficiencia de los interrogatorios a espías y personas vinculadas de alguna manera con el bando soviético.
La inmensa mayoría de los documentos relativos al proyecto MK Ultra fueron destruidos en 1973, cuando el escándalo de Watergate alertó a Richard Helms, director de la CIA en aquel entonces, del peligro de una filtración a la prensa. En 1974 el New York Times acusó a la CIA de haber realizado experimentos en seres humanos, lo que llevó a la creación de una comisión del senado norteamericano para desvelar el asunto. En 1977 se reveló la verdad de los experimentos, así como el hecho de que habían involucrado a víctimas dentro de los mismos Estados Unidos. Lamentablemente, debido a la destrucción de los archivos, jamás se pudo verificar el verdadero alcance de los experimentos, así como las víctimas mortales y los efectos en muchos sobrevivientes.

Orígenes de la operación MK Ultra

El 13 de abril de 1953, el entonces director de la CIA Allen Welsh Dulles ordenó el comienzo de la mencionada operación bajo el mando del químico Sidney Gottlieb (quién era un espía y experto en venenos). El proyecto comenzó por informes de que China, Corea del Norte y la Unión Soviética habían comenzado a utilizar tácticas de control mental con prisioneros de guerra de la OTAN, y los norteamericanos estaban interesados en aplicar esas mismas técnicas a sus prisioneros. El objetivo, entonces, era generar herramientas de control mental que pudieran doblegar a cualquier prisionero y hacerlo responder a las necesidades de la agencia, siendo la primera y más urgente la de revelar los secretos de estado que conocieran de sus respectivos gobiernos.

El objetivo cambiaría con el tiempo, volviéndose más ambicioso e involucrando planes para envenenar a Fidel Castro, entre otros enemigos, con este tipo de drogas. En 1963 el nombre de la operación se cambió a “Operación MKSearch”: en ambos casos la sigla “MK” indicaba que la operación era dirigida por el Equipo de Servicios Técnicos de la CIA. En su momento, la operación llegó a absorber el 6% del presupuesto dirigido a la CIA y a organizar más de 150 proyectos individuales en asociación con universidades, empresas y cárceles que no sabían para lo que estaban usando su trabajo

Experimentos realizados por la operación MK Ultra

La prioridad a corto plazo era obtener una situación que distorsionara la realidad de manera que la persona bajo estos efectos no tuviera claras sus lealtades y sirviera a los intereses de la agencia. Se comenzó la experimentación, entonces, con una serie de sustancias caracterizadas por sus efectos en la mente, y en primera instancia con el recién descubierto LSD (dietilamida de ácido lisérgico). Debido a su alteración en la percepción (el LSD es el alucinógeno por excelencia), la agencia quería verificar si las lealtades de algún individuo particular eran vulnerables en este estado de conciencia

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